Algunas historias no quieren llegar por Internet.
Durante muchos meses llamé newsletter a estas cartas.
Hasta que un día una lectora me escribió: Tus cartas fueron un mimo al corazón." Entonces entendí que ella había encontrado el nombre antes que yo.
No estaba escribiendo un newsletter. Estaba sosteniendo una correspondencia. Así nació este proyecto.
Cada mes escribo una carta especialmente pensada para ser leída despacio. La imprimo. La firmo. La coloco dentro de un sobre. Y la envío por correo.
No hay pantallas.
No hay notificaciones.
No hay algoritmos.
Solo una carta. Una historia. Y el tiempo necesario para leerla.
Creo que todavía existen conversaciones que merecen viajar de esa manera. Por eso nacieron estas cartas. No para competir con Internet. Sino para recordarnos que algunas cosas importantes todavía necesitan papel, tinta y espera.
Si alguna vez disfrutaste recibir una carta.
Si todavía guardás una dentro de un libro.
Si te gusta leer con un mate, un café o cerca de un fuego.
Creo que este proyecto también fue pensado para vos.
Solo una. Porque algunas conversaciones necesitan tiempo para quedarse viviendo con nosotros.