Mientras todo el mundo corre, una vez por mes voy a hacer algo distinto. Voy a sentarme a escribir una historia. La voy a imprimir. La voy a poner en un sobre. Y la voy a enviar por correo. Así de simple. Así de extraño. Así de necesario.
Durante años escribí historias. Algunas terminaron en libros. Otras en artículos, newsletters y columnas periodísticas. Miles de personas leyeron esas historias desde una pantalla. Pero hay algo que las pantallas no pueden hacer. Llegar a una mesa. Quedarse entre las páginas de un libro. Esperar sobre una cocina.
Aparecer en el buzón una mañana cualquiera.
Por eso nació Cartas alrededor del fuego. Un proyecto de correspondencia donde, una vez por mes, recibirás una historia verdadera escrita por mí y enviada por correo.
Historias sobre cocina. Sobre memoria. Sobre familia. Sobre trabajo. Sobre fe. Sobre los pueblos que nos habitan. Sobre los fuegos que todavía siguen encendidos.
¿Qué vas a recibir? Una carta impresa. Todos los meses. Enviada por correo. Una lectura para acompañar un mate, una sobremesa o una noche tranquila. Un pequeño momento de pausa en medio del ruido cotidiano.
Una vez por mes llegará a tu casa un sobre. Lo vas a abrir. Adentro habrá una historia. Quizás sobre un panadero que aparecía cuando más hacía falta. Quizás sobre una abuela. Quizás sobre un fuego en la Patagonia. Quizás sobre algo que te haga recordar una mesa que creías olvidada.
¿Por qué una carta? Porque hay historias que merecen ser leídas despacio. Porque todavía creo en el papel. Porque sigo creyendo que las mejores conversaciones ocurren alrededor de una mesa. Y porque, en tiempos donde todo parece diseñado para distraernos, recibir una historia en el correo puede ser una pequeña forma de resistencia. La primera carta saldrá el 10 de julio. Si querés recibirla, este es el momento de sumarte.
Grupo fundador Las personas que se sumen antes del 10 de julio recibirán la primera carta y quedarán registradas comomiembros fundadores de Cartas alrededor del fuego. Dentro de algunos años nadie recordará cuántos éramos. Pero sí recordaremos quiénes estuvieron cuando encendimos el primer fuego. Nos vemos alrededor del fuego.