Hola,
Soy Lolo Vlem. Cocinero, escritor y editor. Y alguien que cree —profundamente— que el trabajo que vale la pena también merece ser sostenido con cuidado. Cada domingo escribo esta carta para ordenar lo vivido y compartir preguntas que, muchas veces, otros también se hacen en silencio.
Hay una idea que me viene rondando hace tiempo, y que cada vez escucho más en conversaciones al costado del fuego, después de una clase, en un mensaje que llega tarde a la noche.
La idea es simple, pero incómoda: Muchas veces el problema no es lo que hacés. Es cómo lo sostenés.
Veo personas con talento. Con oficio. Con una relación profunda con lo que hacen. Y aun así, viven cansadas. Desordenadas.
Con la sensación de que todo depende de ellas y que, si frenan un poco, se cae todo.
No porque lo que hacen esté mal.
Sino porque lo sostienen como pueden.
A fuerza de voluntad.
De aguante.
De “un poco más y después veo”.
Durante mucho tiempo creí que eso era parte del camino.
Que había que pasar por ahí.
Que si uno amaba su trabajo, el cansancio venía incluido.
Con los años entendí otra cosa: amar lo que uno hace no debería implicar vivir agotado. Cuando el sostén falla, el oficio se vuelve pesado.
No porque haya perdido sentido, sino porque no tiene estructura.
Y cuando no hay estructura, todo cuesta el doble.
He visto esto en la cocina, en la escritura, en la edición.
Proyectos hermosos que se apagan no por falta de ideas, sino por falta de orden.
Personas valiosas que se sienten “el problema”, cuando en realidad lo único que falta es un modo más humano de sostener lo que hacen.
No todo lo que duele es falta de ganas.
A veces es falta de marco.
De método.
De una forma más amable de organizar el trabajo y la vida.
Escribir esto no es para señalar a nadie.
Es para nombrar algo que pasa.
Porque cuando le ponemos nombre a lo que vivimos, deja de ser un peso individual y se vuelve una conversación posible.
Este es el último newsletter de domingo por un tiempo.
A partir de ahora, voy a empezar a escribir los viernes.
Cartas distintas, pero conectadas.
No para enseñar desde arriba, sino para pensar juntos cómo sostener lo que amamos sin que nos consuma.
Nada más por hoy.
No para cerrar el tema, sino para abrirlo con más calma.
Gracias por leerme.
Gracias por acompañar este fuego compartido.
Si querés seguir cerca de estas reflexiones, susbribite al Newsletter acá: https://www.lolovlem.com/newsletter
Seguimos conversando.
Con menos apuro.
Y con más cuidado.
Un abrazo grande,
Lolo