La última cena del año Una invitación a cocinar el mundo que habitamos Hay lugares donde la memoria se queda a vivir. Ferrowhite es uno de ellos: un museo que respira como si fuera un cuerpo, que guarda el olor del hierro y la sal, que conserva las historias obreras como quien protege un fuego que no debe apagarse. Este año recibí una invitación que me honra profundamente: cocinar en la última edición anual de Antropocena, el ciclo donde Ferrowhite transforma el museo en un espacio vivo, donde la cultura se piensa, se discute y se comparte alrededor de una mesa. La pregunta que guía esta noche es simple y enorme a la vez: ¿Qué nos esperanza? Y sentí que la única respuesta honesta que podía dar desde la cocina era esta: “Arraigarnos a nuestra esencia, a nuestra historia, a lo que construyó y construye nuestra identidad.” Esa idea se convirtió en el espíritu del menú que propuse. Un menú que no busca sorprender desde lo exótico, sino desde lo verdadero. Que no pretende deslumbrar, sino recordar. Que mira hacia atrás para encontrar un futuro posible. Porque la esperanza, a veces, empieza por volver a nuestras raíces. En Ferrowhite, los menús no se escriben primero: se escuchan. Se escuchan en el viento que llega del muelle, en las maderas que crujen, en el puerto que late, en la historia obrera que vive en cada rincon. Las recetas nacen del territorio, de la memoria popular, de la necesidad de pensar juntos qué significa alimentarnos —cultural, ambiental y espiritualmente— en este tiempo complejo. Me entusiasma llegar con mis ollas a ese espacio donde la cocina deja de ser un acto doméstico para convertirse en lenguaje. Porque cocinar en Ferrowhite es acompañar una conversación sobre comunidad, futuro y pertenencia. Es sumar un gesto pequeño a una reflexión enorme. Es prender un fuego para preguntarnos, entre todos, hacia dónde queremos caminar como ciudad. Será la última cena del año. Y me conmueve que me convoquen a cerrar este ciclo donde arte, pensamiento y alimento se encuentran como si hubieran estado esperando este momento desde siempre. Ahí estaré. Cocinando, escuchando, aprendiendo. Ofreciendo un menú que intenta responder, desde la comida, a esa pregunta que atraviesa a todos: ¿Qué nos esperanza?