Sobre Mi
No sé si esto es un “sobre mí”.
Pero es lo que hay.
Cocino.
Escribo.

Y hace años que estoy metido en una idea que no me deja en paz:
la cocina tiene que sentarse en la mesa de la cultura.
Porque no es solo comida.
Es memoria.
Es territorio.
Es identidad.
Es trabajo.
Es política, aunque no siempre se diga.

Escribí 34 libros. Algunos técnicos. Otros para aprender a cocinar. Otros para pensar la cocina. Uno de ellos, La cocina Tehuelche, recibió un premio internacional. Está buenísimo, sí. Pero no es lo más importante. Lo importante es que hay historias, saberes y formas de cocinar que ahora están escritas. Y eso cambia todo. 

También hago algo que me gusta incluso más que escribir: ayudo a cocineros a escribir sus propios libros. Gente que sabe. Que cocina hace años. Que tiene una mirada. Pero que nunca la ordenó en palabras. Ahí entro yo. Ordenamos, escribimos, publicamos. Y lo que era oficio pasa a ser legado.

También armé Cocina y Emprende. Porque cocinar está buenísimo. Pero vivir de la cocina es otra historia. Ahí trabajamos con algo bastante simple: criterio, identidad y decisiones reales. Sin humo. Doy talleres. En cocinas, en ferias, en plazas. Estuve en fiestas populares, en ferias del libro, en eventos gastronómicos. Una vez cambié tortas fritas por recetas. Una por una. De ahí está saliendo un libro.

No creo en la cocina como espectáculo. Creo en la cocina como lugar de encuentro. En lo que pasa alrededor del fuego. En la mesa. En lo que se dice
y en lo que no. 

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