Crecí entre las polleras de mis abuelas y las manos de Las Mirtas. Durante años pensé que me estaban enseñando a cocinar. Mucho después entendí que me estaban enseñando algo más importante: que una receta también puede ser una forma de contar una historia. Desde entonces cocino. Y escribo. Escribí 34 libros, entre ellos La cocina Tehuelche, reconocido internacionalmente, y Cocinar es un acto político. Cociné en fiestas populares, ferias, bibliotecas, escuelas y centros culturales. También ayudo a otros cocineros a convertir su experiencia en libros para que su conocimiento no se pierda.
A veces me preguntan si soy cocinero o escritor. Nunca sé qué responder. Porque en realidad hago las dos cosas por el mismo motivo. Creo que la cocina habla de quiénes somos. De dónde venimos. Y de cómo elegimos encontrarnos alrededor de una mesa.