Hay algo que siempre me llamó la atención. Hablamos de literatura, música, teatro, cine, pintura, patrimonio, identidad y memoria. Pero rara vez hablamos de cocina. Y sin embargo, la cocina está ahí. En las recetas que heredamos de nuestras abuelas. En los productos que nacen en nuestro territorio. En las mesas donde se celebran las alegrías y se atraviesan las tristezas. En los sabores que nos recuerdan quiénes somos y de dónde venimos. Hace años que trabajo intentando responder una pregunta sencilla: ¿Por qué la cocina todavía ocupa tan poco lugar en las conversaciones culturales? El domingo 7 de junio voy a tener la alegría de compartir un conversatorio junto a Nidia Burgos en la Fundación Ezequiel Martínez Estrada para pensar juntos esa pregunta. No será una conferencia. Será una conversación abierta sobre cocina, identidad, patrimonio, memoria y comunidad. Sobre cómo los saberes que viven en las cocinas también construyen cultura. Sobre por qué es importante que la gastronomía deje de ser vista solamente como una actividad económica o turística y empiece a ocupar el lugar cultural que merece. Y como las mejores conversaciones suelen darse alrededor de una cocina, mientras charlamos voy a preparar una tortilla de papas para compartir al final del encuentro. Porque algunas ideas se entienden mejor cuando también se pueden probar. Los esperamos para conversar, cocinar y seguir construyendo una idea que me acompaña desde hace años: que la cocina también es cultura.